El fortalecimiento del control de los Estados Unidos sobre las principales reservas de energía (petróleo y gas natural) del mundo y sobre los territorios de importancia estratégica está en el centro de la nueva guerra contra Irak. En este sentido, la continuidad con la guerra de Afganistán se afirma. El que confirma el reciente acuerdo (diciembre del 2002) entre el Turmequistán, el Afganistán y el Paquistán para la construcción de un oleoducto permitiendo la transferencia primero de gas y después de petróleo desde Asia Central hasta el Océano Índico.
Un documento oficial – Los desafíos energéticos estratégicos del siglo XXI – permite esclarecer la política petrolífera de Washington. Después de insistir en el papel “perturbador de los mercados petrolíferos” que podría ser hecho por el régimen de Saddam Hussein, este documento concluyó que “los Estados Unidos deben desde ya reexaminar inmediatamente su política frente al Irak, previendo controles militares sobre la energía y presiones económicas y político-económicas”. Después vislumbra “la necesidad de una intervención militar”.
Lo que interesa a los EUA no es prioritariamente colocar en el mercado, a medio plazo, algunos 4 o 5 millones de barriles de petróleo. Ellos quieren que firmas americanas (Chevron-Texaco, Exxon…) extraigan este petróleo y que sea transportado por sus oleoductos. Para llevar a cabo esta rapiña, es necesario “un cambio de régimen”. Traduciendo: una intervención militar y la implantación de un régimen sobre los contornos de Washington.
En este panorama, hay cuatro razones, además de las citadas arriba, que hacen que el petróleo de Irak sea codiciado por los ojos del gobierno de Bush.
1° El retraso que hay en la extracción hace que la relación entre las reservas y la producción cotidiana que será mucho mejor que la de otros países. Dichos de otra manera, mientras que los yacimientos de otros países de la región estarán cerca de agotarse, el petróleo iraquí seguirá.
2° La dominación sobre Irak permite disponer de medios de presión sobre los otros países productores. Muchos analistas hablan sobre la presión a Arabia Saudita y algunos menos insisten sobre la Rusia de Putin que lleva adelante su guerra de exterminio en Chechenia.
3° A medio término una participación plena y entera al mercado petrolero de un Irak puesto sobre su tutela pondrá el precio del crudo a la baja…haciendo así menos rentables las inversiones en Rusia y la región del Caspio donde los precios y la extracción son mas elevados.
4° Una presencia política y militar en Irak, que se agrega a la que ya hay en Asia Central, en Turquía, Kuwait, Arabia Saudita, Quatar, Omán, Pakistán y Afganistán pondrá más y más dependiente para la obtención de recursos energéticos, a una potencia económica pujante como la China y lo mismo ocurrirá para los países de la Unión Europea y Japón.
A pesar de las diferencias de intereses sobre diversas cuestiones (comercio, agricultura, acero, moneda) frente a los EEUU, los países imperialistas europeos se encuentran hoy bajo la tutela de la política americana, buscando negociar ganancias a su favor. Por tanto, no se puede cultivar alguna ilusión sobre una « oposición europea » a los destinos de Washington. Los imperialistas europeos desarrollan a semejanza de los EEUU también una política de rapiña en los países de la periferia. El pillaje de la Argentina por las transnacionales francesas, españolas, suizas es un ejemplo. Más allá de las reticencias, el alineamiento subordinado de los países europeos a la OTAN sobre dirección americana, es otra expresión de lo mismo.
Escrito por vayamundo